22/10/2025

Mi propósito es democratizar la ilustración personalizada: que cualquier persona pueda tener una obra única, hecha con mimo y en mi caso con mi estilo retro Mid-Century, sin que eso se sienta inalcanzable. Y si tengo un encargo puntual personalizado me gusta ser transparente con mis precios y los explico.


Por eso hoy quiero contarte, con total honestidad, cómo definir el precio y qué hay detrás de cada.


El punto de partida: valorar el tiempo y los costes reales


Poner precio al trabajo creativo nunca es fácil. Quería que mis ilustraciones fueran accesibles, pero también que reflejaran el esfuerzo y la dedicación que hay detrás de cada una.


Después de analizar mi proceso, identifiqué tres tipos de costes:


Materiales y producción: impresión, packaging y envío (yo he calculado que en mi zona son unos 20 € por ilustración física tamaño A3).

Tiempo de trabajo: la creación y la comunicación con cada cliente (a mi me llevan entre 3 y 7 horas, según la complejidad).

Valor creativo: esa parte menos medible, pero esencial, de pensar la composición, el equilibrio y la historia visual.


Dos o Tres tipos de encargos, no más opciones


Con todo eso en mente, puedes estructurar los precios en tres niveles.

De esta manera, cada persona puede encontrar una opción que se ajuste a su idea y presupuesto:

Todos los precios deben incluir el tiempo de trabajo, la planificación y la creación de la ilustración.

El formato físico se ofrece bajo contacto directo, ya se debe preparar cada envío de forma individual.



Un margen pequeño, una intención grande


Aquí va todo sobre necesidades y momentos, pero recomiendo al principio especialmente aplicar solo un margen del 10 % sobre los costes reales.


Esto significa que cada ilustración deja un beneficio muy ajustado, pero suficiente para que el proyecto siga creciendo y, sobre todo, para que más personas puedan disfrutar de tener una obra personalizada.


Con el tiempo, a medida que el proyecto se consolide, puedes ir ajustando los precios poco a poco. Pero ahora mismo, creo que la prioridad es que la ilustración sea algo cercano, no un lujo.


Por qué la transparencia importa


Hablar de precios es hablar de valor.

Mostrar cómo los calculas es una forma de reivindicar el trabajo artístico y, al mismo tiempo, acercar el arte a más personas.


Cada ilustración que entregas es mucho más que un dibujo:

es una historia convertida en imagen, un recuerdo hecho color, una emoción que viaja desde mi mesa hasta tu pared.


Y si algo tengo claro, es que la ilustración personalizada puede ser un regalo con alma: accesible, honesto y duradero.


En resumen


Cuando encargas una ilustración personalizada, detrás de cada precio hay:


-Horas de trabajo real,

-Materiales de calidad,

-Un compromiso sincero por hacer del arte algo más humano y accesible.


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Ilustraciones con alma

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